Cómo hacer un presupuesto con ingresos variables siendo autónomo
Un mes facturas mucho y al siguiente casi nada. Los presupuestos clásicos, pensados para una nómina fija, no funcionan bien así. Este método te permite vivir con tranquilidad aunque tus ingresos suban y bajen.
El problema de presupuestar con lo que entra
Si gastas según lo que cobras cada mes, los meses buenos te sobra y los malos te falta. Además, el dinero de tus cobros no es todo tuyo: parte es IVA, parte IRPF y parte cuota de autónomos. La solución es dejar de vivir directamente de los cobros y pasar a pagarte un sueldo a ti mismo.
Paso 1: calcula tu mínimo de vida
Suma tus gastos fijos y necesarios de un mes normal: vivienda, suministros, comida, transporte, seguros, deudas, teléfono, la cuota de autónomos. Revisa tres extractos bancarios para no olvidar nada. Ese total es tu mínimo mensual. Por ejemplo, 1.600 €.
Paso 2: separa el dinero en cuentas
Lo más práctico es usar tres cuentas, aunque sean subcuentas dentro del mismo banco:
- Cuenta de cobros: aquí entra todo lo que facturas.
- Cuenta de impuestos: aquí mueves el IVA de cada factura y un porcentaje fijo para el IRPF.
- Cuenta personal: aquí recibes tu sueldo mensual.
Así nunca confundes el dinero de Hacienda con el tuyo.
Paso 3: fija un sueldo mensual
Cada mes, a una fecha fija, transfieres de la cuenta de cobros a la personal la misma cantidad. Una regla prudente es empezar por tu mínimo y subirlo solo cuando tengas colchón. Si tus ingresos de los últimos doce meses fueron bajos en algunos tramos, parte de la media de los meses flojos, no de los mejores.
Ejemplo: en los últimos seis meses has cobrado 2.800, 1.900, 3.500, 1.200, 2.600 y 2.300 € netos de impuestos. La media es de unos 2.383 €. Si tu mínimo es de 1.600 €, podrías fijar un sueldo de 1.900 € y dejar el resto como colchón.
Paso 4: reparte lo que sobra
Lo que queda en la cuenta de cobros después de pagarte el sueldo y apartar impuestos sigue un orden de prioridades:
- Colchón de tres meses de tu mínimo, hasta completarlo.
- Deudas caras, si las tienes.
- Fondo para gastos puntuales: seguros anuales, renovar equipo, vacaciones.
- Ahorro e inversión a largo plazo, cuando lo anterior esté cubierto.
Paso 5: revisa una vez al mes
Dedica veinte minutos al mes a mirar tres cosas: cuánto has facturado, cuánto has apartado para impuestos y cuánto queda en el colchón. Si el colchón crece, puedes subir tu sueldo. Si baja, ajústalo antes de que sea un problema.
Errores comunes
- Gastar el IVA. Es el origen de la mayoría de apuros trimestrales.
- Subir el sueldo tras un buen mes. Espera a que la media de varios meses lo justifique.
- No pagarte nunca un sueldo y vivir de lo que haya en la cuenta.
- Mezclar gastos personales y del negocio, lo que complica tu contabilidad y tus deducciones.
- Olvidar los pagos anuales, como seguros o renovaciones de software, que hay que repartir mes a mes.
Cuánto apartar para impuestos
El porcentaje depende de tu actividad, tus retenciones y tus gastos. Una forma práctica de calcularlo es mirar tus declaraciones del último año y dividir lo que pagaste de IRPF entre lo que facturaste. Si estás empezando, pide a tu gestoría una estimación y ajústala tras el primer trimestre. Puedes ver cómo se reparte una factura en nuestro artículo sobre cuánto apartar para impuestos de cada factura.
Herramientas
No necesitas una app especial: una hoja de cálculo con tres pestañas (cobros, impuestos, sueldo) es suficiente. Si prefieres automatizarlo, muchos bancos permiten crear subcuentas y programar transferencias periódicas.
Para empezar esta semana
- Calcula tu mínimo mensual.
- Abre las dos cuentas adicionales.
- Programa una transferencia mensual con tu sueldo.
- Mueve el IVA de tus próximas facturas el mismo día del cobro.
Este artículo es informativo y no sustituye el consejo de un profesional financiero o fiscal.